CREEMOS Y ESPERAMOS.
Esperamos…
Ser una Iglesia viva, fiel y creíble que se alimenta en la Palabra de Dios y en la Eucaristía..
Vivir nuestro ser cristiano con alegría y convicción como discípulos-misioneros de Jesucristo.
Formar comunidades vivas que alimenten la fe e impulsen la acción misionera.
Valorar las diversas organizaciones eclesiales en espíritu de comunión.
Promover un laicado maduro, corresponsable con la misión de anunciar y hacer visible el Reino de Dios.
Impulsar la participación activa de la mujer en la sociedad y en la Iglesia.
Mantener con renovado esfuerzo nuestra opción preferencial y evangélica por los pobres.
Acompañar a los jóvenes en su formación y búsqueda de identidad, vocación y misión, renovando nuestra opción por ellos.
Trabajar con todas las personas de buena voluntad en la construcción del Reino.
Fortalecer con audacia la pastoral de la familia y de la vida.
Valorar y respetar nuestros pueblos indígenas y afrodescendientes.
Avanzar en el diálogo ecuménico “para que todos sean uno”, como también en el diálogo interreligioso.
Hacer de este continente un modelo de reconciliación, de justicia y de paz.
Cuidar la creación, casa de todos en fidelidad al proyecto de Dios.
Colaborar en la integración de los pueblos de América Latina y el Caribe.
¡Que este Continente de la esperanza también sea el Continente del amor, de la vida y de la paz!
Actividad:
1.- Lee detenidamente el texto “Creemos y Esperamos”.
2.- ¿Qué reflexiones me surgieron respecto del rol de los jóvenes?
3.- ¿Qué acciones podría asumir yo?
4.- ¿Cómo estimular en nuestro colegio, la generación de redes de apoyo y solidaridad que permitan, hacer realidad el texto “Creemos y Esperamos”.
5.- Piensa en cinco acciones que permitan hacer realidad el texto, “Creemos y Esperamos”.
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